domingo, 1 de septiembre de 2013

Ni yo misma me lo creería.

Podría decir que ya no me importa. Que cuando lo veo, lo miro como a los demás. Que no me gusta su sonrisa, sus ojos, ni la forma en que camina. Podría decir que no me hacen gracia sus tonterías. Que es un niño tranquilo, que no me hace reír. Podría decir que no quiero estar con él o que no lo echo de menos, que no lo miro o que no significa nada para mí. Podría decir que no me gusta nada de él, que no me llama la atención… y que cuando lo tengo cerca no sonrío. Podría decirlo, pero, ¿sabes? Ni yo misma me lo creería. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario