Aquí no valen los ‘mi vida es una mierda’ y las ganas de morirse, las lágrimas, las tristezas, los malos recuerdos, ni los sábados quedándose toda la tarde en casa. No valen las caras largas, las discusiones, las ojeras y las depresiones. Para ser feliz soy hay que querer serlo y encontrar motivos para estarlo. ¿Ves eso de ahí delante? Se llama vida, y te queda un largo camino por recorrer para terminarla, así que levántate de la silla y empieza a disfrutar.

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