lunes, 12 de octubre de 2015

Hoy pienso que esto es lo más constante que he tenido en mi vida, intentar escribir una carta diaria realmente ayuda a entender los procesos por los que las emociones pasan, quizás la pena no se va, quizás ahora es más fuerte que nunca, pero tenerlo escrito ayuda a entender y recordar. 
Esta ya no va dirigida hacia ese ser, ahora va dirigida a todos y nadie a la vez, va dirigida hacia mi, hacia mi alma y mi cuerpo, mi alma que lo extraña, mi cuerpo que lo desea, mi mente que no entiende razones y mi ser que lo único que quiere es besarlo.
Hoy el día está un poco triste, quizás estoy adquiriendo las emociones del día, un poco oscuro, un poco frío, un poco noctámbulo, hoy quiero verlo, quiero decirle te quiero y esperar un te quiero de vuelta, quiero dormirme con la luna roja y verla tomada de su mano, quiero sentir que nada ha pasado, que hemos crecido y que un futuro nos espera. Hoy quiero pensar que eso es cierto, pero quiero también darme cuenta que no es real, que no me quiere a su lado, que no veré la luna tomada de su mano, quiero darme cuenta que estaré en mi casa, sóla, estudiando en mi pieza encerrada cargada del recuerdo, asumir que lloraré y que él no estará para abrazarme, quiero asumir que estoy sola, sola conmigo y que eso debiese bastar. 
Hoy quiero tener la fuerza para tomar el teléfono y decirle todo lo escrito.




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