Quizás sea el momento de decir adiós en una carta que no te voy a mandar, en una carta que no llegarás a leer. Una carta que después quemaré y dejaré que el viento y las cenizas se la lleven, y con ella todos mis sentimientos hacia ti.
Nunca pensé que llegaría a sentir algo tan fuerte por alguien que en realidad, no me ha dado motivos para hacerlo. Y me gustaría poder escribir un millón de líneas sobre los momentos que hemos pasado, pero desgraciadamente se cuentan con los dedos de una mano. Y la verdad no sé porque sigo haciéndome daño acordándome de algo que no nos llevó a ninguna parte.
Y por un tiempo no hacía más que culparme a mi misma, y en realidad, no ha sido todo culpa mía.
(Y eso no significa que esté quitándome las culpas)
Pero quizás, si tú hubieras pensado más en mi...
¿Sabes? No entiendo al destino.
Por qué pone en tu camino a una persona que no te va a querer. O por qué dejó que se alargaran las cosas.
No entiendo tantísimas cosas.. Y ojalá pudiera pedirte que me las explicaras, pero no tengo no tengo el valor, ni las ganas, de hablarte, y despedirme de ti.
Porque en el fondo todavía eres ese imbécil por el que pierdo la cabeza cada vez que me mira, por el que aparecen mil cosquilleos en mi estómago cada vez que pronuncian su nombre.
Pero alargar las cosas sólo sería una forma más de hacerme daño. Aunque he de confesar que me volvería masoca por ti.
Y algo de mi te detesta, y la otra está tumbada, con la mirada perdida, mordiéndose el labio inferior.
Qué imbécil haces sentirme a veces, y qué confusa. Porque sigo loca por ti.
Pero ya es hora de pasar página, y de esperarte cada viernes, cada sábado, y cada domingo.
Te quiero, o te quise. Adiós.
Live fast, die young ~ ¿Qué más da mi nombre y mi cara? Al final del camino yo quiero ser recordada, no vista ni llamada ~ Sonreír, por más extraño que sea el motivo ~ Stay Strong ~
jueves, 31 de julio de 2014
- Abuelos -
"Abuelos"
Preciosa palabra, ¿verdad? sin duda mi palabra favorita.
Esas pequeñas y sabias personas, que admiramos desde pequeños, por su inteligencia, su bondad, y su cariño.
Por sus "¡pero qué grande estás" (y eso que te han visto el día anterior) "¡He crecido en una sola noche!"
Pensamos cuando somos pequeños. Cuando crecemos, simplemente les miramos con ternura, y reímos.
"¿Te has quedado con hambre? ¿te frío un huevo?".
¡Y eso que has comido por lo menos para 2 meses!
Cuando te achuchan los mofletes, ¡qué rabia! ¿pero en el fondo? Nos encanta.
¿Y quién mejor que nuestros abuelos para subirnos el ánimo?
"Cada día estás más guapa" "tengo la nieta más bonita del mundo" "mirar, esta es mi nieta, preciosa, ¿verdad?" Y es que jamás he escuchado a mi abuelo decirme que estoy fea, aunque esté recién levantada y con la baba colgando.
¡Y sus consejos! Jamás conocí a alguien tan sabio, alguien que haya vivido tantísimas cosas, y que le guste tanto compartirlo con los demás. Alguien que me haya abierto tanto los ojos, que me haya ayudado a superar tantas situaciones de mi vida. Alguien que a pesar de no tener la mejor vida del mundo, daría lo único bueno que tiene para ver a sus nietos felices.
Y eso me encantaba de mi abuelo, manteniéndose fuerte siempre, con esa sonrisa que te susurraba al oído "no pasa nada, todo está bien" y en realidad, mientras fuera a su lado, lo estaba. Todo estaba bien.
Esa persona, que más que nada en el mundo quisieras que fuera eterna, poderla estrechar todos los días entre tus brazos, y gritarle cada segundo lo imprescindible que es en tu vida. Que hasta el más mínimo detalle te hace sonreír.
Preciosa palabra, ¿verdad? sin duda mi palabra favorita.
Esas pequeñas y sabias personas, que admiramos desde pequeños, por su inteligencia, su bondad, y su cariño.
Por sus "¡pero qué grande estás" (y eso que te han visto el día anterior) "¡He crecido en una sola noche!"
Pensamos cuando somos pequeños. Cuando crecemos, simplemente les miramos con ternura, y reímos.
"¿Te has quedado con hambre? ¿te frío un huevo?".
¡Y eso que has comido por lo menos para 2 meses!
Cuando te achuchan los mofletes, ¡qué rabia! ¿pero en el fondo? Nos encanta.
¿Y quién mejor que nuestros abuelos para subirnos el ánimo?
"Cada día estás más guapa" "tengo la nieta más bonita del mundo" "mirar, esta es mi nieta, preciosa, ¿verdad?" Y es que jamás he escuchado a mi abuelo decirme que estoy fea, aunque esté recién levantada y con la baba colgando.
¡Y sus consejos! Jamás conocí a alguien tan sabio, alguien que haya vivido tantísimas cosas, y que le guste tanto compartirlo con los demás. Alguien que me haya abierto tanto los ojos, que me haya ayudado a superar tantas situaciones de mi vida. Alguien que a pesar de no tener la mejor vida del mundo, daría lo único bueno que tiene para ver a sus nietos felices.
Y eso me encantaba de mi abuelo, manteniéndose fuerte siempre, con esa sonrisa que te susurraba al oído "no pasa nada, todo está bien" y en realidad, mientras fuera a su lado, lo estaba. Todo estaba bien.
Esa persona, que más que nada en el mundo quisieras que fuera eterna, poderla estrechar todos los días entre tus brazos, y gritarle cada segundo lo imprescindible que es en tu vida. Que hasta el más mínimo detalle te hace sonreír.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)